domingo, 30 de noviembre de 2008

Cosas que hay en Bruselas...


(y que antes sólo había visto en las películas)



- camiones de helados.





Son camionetas que en verano venden helados. Se colocan en sitios estratégicos como la entrada de los parques o la puerta de los colegios. Y cuando van por la calle llevan ponen una musiquita para que todo el mundo sepa que hay helados a la vista y los puedes parar para comprar uno. En invierno suelen vender gofres bien calentitos.



- "sopladores" de hojas


El ayuntamiento contrata en otoño a empleados empleados que se dedican a quitar las hojas de las aceras con máquinas que echan aire. Las dejan todas en un lado de la calle y luego las recogen.




- tranvías, muchos tranvías






- muchos parques y con paisajes variados


Algunos son verdaderos bosques, otros tienen lagos, otros tienen jardines de estilo inglés, los hay para todos los gustos


- una "playa" artificial en verano, al borde del canal.

- un mercado de navidad con una noria gigante y unas barracas de época para los niños






- vistas inesperadas dentro de la ciudad, cerquísma del centro

Después de ocho años, Bruselas no deja de sorprenderme.

He cogido algunas fotos de flickr, la del "carrito de los helados" de Stef, las del tram de chamberland y vytalizator.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Vamos a la cama que hay que descansar



El sueño. Qué fácil y tan complicado a la vez.


A mis hijos les hemos tenido que enseñar a dormir. Oihan de recién nacido no dormía nada, fue horrible hasta que cumplió los seis meses. Era imposible hacerle dormir, ni de día ni de noche. Se podía tirar horas llorando sin parar porque además ni siquiera los brazos le calmaban, y eso de tener un bebé llorando en brazos no es muy agradable. No le pasaba nada, pero lloraba muchísimo y era desesperante, incluso para los amigos que venían a visitarnos. No había nada que hacer, lloraba en brazos, paseando, en su cuna, en su hamaquita... Por supuesto tenía momentos en los que estaba bien después de haber recuperado con unos minutos de sueño, pero en cuanto se cansaba era incapaz de coger el sueño y nosotros muchas veces no éramos capaces de ayudarle a dormir. Así que no nos quedaba otro remedio que dejarle llorar e ir de vez en cuando a intentar calmarle. Con seis meses cogió el chupete y milagro!!! O. empezó a dormir bien.

Después vino la época en la que se despertaba pronto y teníamos que buscar formas de que se entretuviera él solo. Con dos años se levantaba a veces a las seis de la mañana y le decíamos que o se volvía a dormir o podía leer libros, pero nosotros no nos levantábamos. Nuestra habitación estaba el lado de la suya y oíamos lo que hacía a pesar de hacernos los dormidos. La mayoría de las veces cuando nosotros nos levantábamos más tarde nos lo encontrábamos así, creo que el aburrimiento podía con él.




Ahora O. duerme de maravilla, como un tronco, como dice él. No le despierta nada y nunca se levanta antes de las 7:30 - 8:00 los fines de semana. Se lo tenemos prohibido ;-)


Con Maite todo fue muy bien hasta los cinco meses, dormía de maravilla, aunque durante el día sus siestas nunca duraban más de 20 minutos o media hora. De repente la cosa cambió y era cada vez más difícil hacerle dormir. Lloraba para dormirse y se despertaba llorando por la mañana, además se despertaba muchas veces durante la noche y estábamos agotados. Un auténtico calvario para nosotros. Estuvimos pensando en llevarla al osteópata pero tampoco me apetecía empezar con médicos y lo fui dejando. Creo que el problema con M. fue que se acostumbró a dormirse en brazos y cuando se despertaba por la noche se sentía perdida, pero no encontrábamos la manera de que se durmiera ella sola en la cama. Finalmente con un año y medio la cosa empezó a mejorar.


En los dos casos hemos sido constantes y a pesar de que a veces al oirles llorar nos habría apetecido irnos con ellos a su cama o traerlos a la nuestra para que se calmaran hemos preferido seguir con nuestro plan para que tuvieran claro que cada uno duerme en su habitación y que tenían que acostumbrarse a eso. Las únicas excepciones han sido cuando han estado enfermos. M. todavía intenta "engañarnos" y nos pide que la saquemos de la cuna cuando llega la hora de dormir (sobre todo a mí porque sabe que yo soy más vulnerable), pero le explicamos todo bien y suele funcionar, aunque a veces tengo que enfadarme con ella si al día siguiente tiene cole y no quiere dormir. Sé que si le hago caso y la cojo, va a querer más brazos y no va a dormirse en su cama. Sin embargo, para las siestas, sí que a veces le dejamos que se duerma en brazos y suele acabar como en la foto.


No ha sido fácil pero creo que ha merecido la pena porque ahora duermen los dos la noche entera sin problemas y por las mañanas no se suelen despertar pronto. El único "truco" que usamos es ponerles música que ellos mismos eligen. Es muy importante que los niños duerman bien para que estén en forma todo el día.

A M. ya no le gusta el cole

M. fue encantada al cole la primera semana. Iba orgullosa con su mochila, no lloraba cuando la dejábamos en clase, venía contentísima y nos contaba todo lo que había hecho durante el día. Lo único que llevaba un poco peor eran las comidas (no comía demasiado en el cole) y la siesta (a M. nunca le he gustado dormir). Me parecía increíble que el cambio fuera tan bien, pero desgraciadamente la cosa ha cambiado.
Este martes, justo una semana después de haber empezado, nos dijeron que se había pasado el día llorando, no comió nada y no paraba de llamar a su hermano. O. y M. se ven en el patio y cuando las clases terminan a las 15:35 están juntos en la guardería. O. es sobreprotector con su hermanita y al parecer no se separa de ella. Le llevábamos una semana diciendo que ella ya es grande y puede hacer muchas cosas sola, pero no lo puede evitar, O. quiere ayudarla con todo y ella no se despega de él. Supongo que M. se ha dado cuenta de que O. hace su vida en el cole y no puede estar todo el rato con ella y de ahí su cambio de actitud. Lo curioso es que M. quiere ir al cole, quiere a su profe... pero no quiere estar sin nadie conocido allí. Normal, pero por qué este cambio después de una semana? A mí se me parte el corazón al verla llorando por la ventana. Espero que cambie pronto y vuelva todo a ser como la semana pasada.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Vamos al cole

Así van los hermanitos todas las mañanas al cole y así serán durante mucho tiempo nuestras mañanas.

NIEVA




viernes, 21 de noviembre de 2008

HARTA

- de este mes de noviembre lluvioso y gris que parece no tener fin.

- de pasarme las horas en la sala de espera de las consultas del hospital por culpa de las bronquitis, otitis, verrugas plantares, gripes y demás. A eso súmale las visitas al ortodoncista.

- de tener que repetir las cosas a mis hijos mil veces para que me hagan caso. No he encontrado la manera de decirlo una vez en el tono adecuado y ya, sé que es posible, así que no cejo en el empeño.

- de trabajar sola y no tener a nadie con quien charlar un ratito todos los días. Mi vida diaria se limita a cuatro personas + conexiones virtuales, pero quiero/necesito gente real con la que hablar todos los días!!

- de recurrir a la comida cuando las cosas no van bien. De no tener la voluntad de parar y elegir las opciones más sanas en lugar de comer guarradas. Ya no me vale la excusa "es más fácil"

- de dormirme en el sofá de cansancio y no poder dormir cuando me acuesto en la cama. De que suene el despertador todos los días demasiado pronto.

- de no saber qué hacer cuando pierdo el control, cuando las cosas me sobrepasan tardo demasiado en reaccionar y ya es tarde cuando quiero hacer algo para remediarlo.

- de ir al supermercado y ver que cada vez gasto más (lo que no significa que compre más)

- de la gente desagradable a la que le cuesta regalarte una sonrisa. Sonreir es gratis y nos hace bien a todos.

Y de otras muchas cosas de las que ahora no me acuerdo, pero que recordaré en cuanto haga clic en "Publish"

martes, 18 de noviembre de 2008

Primeras veces con los segundos

Ya está, Maite es una chica grande y ya va al cole. No ha llorado ni siquiera un poquito. Cuando me he dado la vuelta estaba contando a su profesora que había llevado los sandwiches en una caja (lunchera, como en España no se usan no tenemos nombre para eso) de Dora y quería ir a jugar con los demás. Nos ha dicho adiós por la ventana y ya!! Amatxu tampoco ha llorado ;-)
Hemos ido los cuatro al cole y M. estaba contenta, decía que iba "à l'école d'Oihan". Al llegar O. le ha preguntado si tenía que hacer pipi y la ha llevado a un baño que tiene un Mickey dibujado y claro, M. encantada. Después han estado jugando un rato con otros niños y O. se ha ido a su clase y M. a la suya. Hemos visto las camillas en las que echan la siesta y hemos dejado su mantita y su cojín para luego y hemos entrado en clase donde estaban todos los juguetes!!!
M. ya conocía el colegio porque vamos a buscar a O. juntas bastante a menudo, ya había visto a su profesora y el otro día pasamos una horita en la clase para que nos presentaran a sus "compis". Para ella no la dejábamos en un lugar desconocido y además en el patio va a ver a su hermanito.
He estado pensando lo diferente que es la sensación después de dejar a M. en el cole por primera vez si lo comparo con el primer día de colegio de O. Yo estaba mucho más nerviosa porque dejaba a mi hijo rodeado de gente que no conocía, en un colegio desconocido y sin saber lo que haría todo el día. Oihan lloró muchísimo al despedirnos por la ventana y a mí se me partió el corazón y, con lo llorona que soy, no pude evitar derramar alguna lagrimita (sin que O. me viera claro, era lo que le faltaba el pobre). Sin embargo hoy conozco el colegio, sé que si tiene algún problema su hermano estará cerca para ayudarle y O. me ha prometido vigilar que se come todo. Supongo que es la combinación de que conozco el colegio y que los dos hermanos se llevan pocos años de diferencia (menos de tres) lo que me permite estar más tranquila.
Esta sensación de tranquilidad con respecto a las primeras veces la tengo desde el embarazo. Ya conocía las sensaciones del embarazo de O. y me preocupaba menos si sentía algo "raro".
Con la primera enfermedad fue lo mismo. M. estuvo ingresada en el hospital por una bronquitis con 6 meses y no me puse tan nerviosa como la primera (y única) vez que tuvieron que ingresar a O. por un problema en la muñeca causado por un virus.
Primer día de guardería, igual, me quedé muy tranquila dejando a mi hija en manos de las tatas. Ya las conocía por cómo habían tratado a O. El último día de guardería ha sido otra cosa, ahí si que se me saltaban las lágrimas, a ellas también y M. nos miraba con cara rara.
No sé si soy la única madre que tiene esta sensación, pero yo me tomo todo con más tranquilidad con el segundo hijo. Supongo que si se llevaran más diferencia de edad habría sido para mí como volver a empezar cada vez, pero aquí todo se sigue y tengo todavía muy fresco el recuerdo del primer día de colegio de O. y no se parece en nada al primer día de M. Veremos qué nos cuenta la peque esta tarde.